El Fibroscan es una técnica diagnóstica que permite comprobar la dureza del hígado a través
de ondas elásticas impulsadas desde fuera de su cuerpo. Al medir la velocidad
de estas ondas, propagadas a través del hígado, se consigue evaluar el grado de
Fibrosis Hepática que pueda padecer.
El fibroscan está indicado en el seguimiento de las hepatopatías crónicas así como
en la valoración del tratamiento efectuado midiendo el grado de fibrosis hepática. Permite anticipar
la aparición de diferentes complicaciones, así como el seguimiento y evaluación
de daños causados por diversas enfermedades, como por ejemplo la cirrosis.
Es un un procedimiento totalmente simple, rápido e indoloro ya que
se trata de una técnica no invasiva.
Con el FibroScan se evita la
realización de medios invasivos para el posible diagnóstico del hígado, como
por ejemplo la Biopsia Hepática que puede comportar complicaciones derivadas.
Además, el volumen estudiado
es cien veces mayor a partir
de esta técnica, y de esta manera los valores obtenidos son mucho más
representativos del total del hígado que con la biopsia.
Es una técnica capaz de mostrar resultados inmediatos y al ser una técnica
no invasiva, en caso de necesitarlo se le podría repetir sin riesgo alguno.
El mejor modo de medir el estado de rigidez o elasticidad de un tejido, en
este caso de su hígado, se realiza a partir de una onda de ultrasonidos de 5MHz
y un pulso mecánico de vibración de baja frecuencia de 50 Hz. Tras realizar el
pulso mecánico se transmite por el órgano hepático la onda de ultrasonidos que
es la que mide la velocidad de transmisión de la onda a nivel intrahepático.
El estudio de esta onda elástica es el que establece la dureza o rigidez
del tejido, ya que la resistencia ofrecida será determinante de la velocidad de
difusión de la onda y este dato mostrará el grado de afectación de su hígado.
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