Procedimiento analítico a seguir
ante un nódulo pulmonar
Debemos tener en cuenta:
Debemos tener en cuenta:
1.
Número
de lesiones. Hay que definir si se trata de una lesión única o múltiple: los
nódulos solitarios entre 2 a 6 mm y de bordes definidos suelen ser benignos y
los múltiples, malignos.
2.
Forma.
Determinar si es redondeado, oval o irregular. Los nódulos redondos o
circulares pueden ser benignos o malignos. Los nódulos ovales, elongados y
elípticos son benignos.
3.
Contornos.
Si son bien definidos pueden ser benignos o malignos. Si se trata de contornos
mal definidos casi siempre son nódulos malignos.
4.
Presencia
de cavitación o umbilicación. La presencia de una cavidad con pared gruesa e
irregular indica que debe ser maligna. Un nódulo con más de 2,5 cm de diámetro
y una umbilicación es casi siempre maligno (signo de Rigler).
5.
Asociación
a otras afecciones. Si se asocia a atelectasia, neumonitis, toma hiliar
mediastinal o pleura, casi siempre es maligno.
6.
Presencia
de calcificaciones. Según sus características se puede deducir lo siguiente:
a.
Si
está totalmente calcificado, puede ser benigno.
b.
Si
es central la calcificación, puede ser benigno.
c.
Si
la calcificación es periférica o en flóculos, puede ser una lesión benigna o
maligna. Siempre debe descartarse que la calcificación evaluada no esté
superpuesta.
7.
Cambio
de tamaño: signo del doblamiento. Una tumoración que duplique su tamaño en menos
de 1 semana o más de 1 año es benigna, el resto de los casos son malignos.
8.
Signos
asociados. Analizar si se acompañan de signos que hacen sospechar metástasis
como:
a.
Derrame
pleural por metástasis, por continuidad o a distancia.
b.
Vía
hematógena o linfática ya sea como adenopatías hiliares o paratraqueales,
lesiones micronodulares o nodulares y linfangitis carcinomatosa.
c.
Masa
pleural con erosión costal o sin ella.
d.
Elevación
del diafragma.

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